Saltar al contenido Saltar a la barra lateral Saltar al pie de página

Comunicado del Arzobispado de Trujillo sobre el proceso de restauración del templo y convento de Guadalupe

Queridos hermanos y hermanas del pueblo guadalupano y de toda nuestra Iglesia arquidiocesana:

Ante los hechos y cuestionamientos surgidos en torno al proyecto de restauración del templo y convento de Guadalupe, el Arzobispado de Trujillo desea dirigirse a ustedes con espíritu de verdad, serenidad y comunión.

Como Iglesia, nuestra prioridad ha sido y seguirá siendo custodiar y poner en valor este histórico y sagrado santuario, casa de oración y patrimonio de fe, identidad y memoria del pueblo de Guadalupe.

Con este propósito, el Arzobispado suscribió un convenio tripartito con la Dirección Desconcentrada de Cultura y el Gobierno Regional. Sin embargo, tras una revisión cuidadosa, se han identificado observaciones administrativas y técnicas de fondo insubsanables, en las bases, en el perfil del proyecto y en la contratación de la supervisión, que deben ser evaluadas con rigor, transparencia e independencia.

Por responsabilidad pastoral e institucional, y para salvaguardar la legalidad del proceso, el Arzobispado de Trujillo considera necesaria la rescisión del convenio entre el Gobierno Regional y la empresa financista, con las consecuencias que correspondan respecto de los acuerdos y contratos vinculados.

Esta decisión responde también a la responsabilidad pastoral del Arzobispo, quien, como pastor y servidor de la Iglesia, está llamado a ser garante de la fidelidad al Señor, Dios de la Verdad, de la Justicia, de la Misericordia y de la Paz. Como nos recuerda la Palabra de Dios, «lo que se busca en los administradores es que sean fieles» (1 Co 4,2). Por ello, esta responsabilidad exige actuar con rectitud de conciencia, transparencia y sentido del bien común, sin anteponer intereses particulares a los valores del Evangelio. En esta misma perspectiva, el papa León XIV, en su encíclica Magnifica humanitas, destaca la importancia de la transparencia, la evaluación y la corresponsabilidad en el modo de tomar decisiones y ejercer las responsabilidades (n. 86).

Asimismo, esta decisión no significa abandonar el compromiso de restaurar el santuario, sino procurar que dicho proceso se realice por el camino más seguro, transparente y responsable, conforme a las exigencias legales, técnicas y éticas que su historia y significado espiritual merecen.

Reafirmamos nuestra disposición al diálogo y a la colaboración con las instituciones competentes. Invitamos a todos a mantener la calma, evitar divisiones y sostener este proceso con la oración para que, iluminados por Dios, encontremos juntos el camino más adecuado para preservar este legado de fe para las generaciones presentes y futuras.

Trujillo, 12 de octubre de 2026

Deja un comentario