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San Tarsicio, patrón  de los monaguillos
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San Tarsicio, patrón de los monaguillos

PBRO. NILTON SAAVEDRA FALCÓN

(Colaborador)

LA FESTIVIDAD DEL PROTECTOR DE LOS MONAGUILLOS SE CELEBRABA EL 15 DE AGOSTO, PERO AL DESTINARSE ESTA FECHA PARA LA CELEBRACIÓN DE LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, ACTUALMENTE SE HA PASADO AL 13 DE AGOSTO.

LOS MONAGUILLOS DE LAS DIFERENTES PARROQUIAS DE NUESTRA ARQUIDIÓCESIS ESPERAN CON ILUSIÓN ESTA FECHA, PARA CELEBRAR A SU SANTO PATRÓN.

Un día estaban celebrando la Eucaristía en las Catacumbas de San Calixto. El Papa Sixto se acuerda de los otros encarcelados que no tienen sacerdote y que por lo mismo no pueden fortalecer su espíritu para la lucha que se avecina si no reciben el Cuerpo del Señor. Pero ¿quién será esa alma generosa que se ofrezca para llevarles el Cuerpo del Señor?, son montones las manos que se alargan de ancianos venerables, jóvenes fornidos y también manecitas de niños angelicales. Todos están dispuestos a morir por Jesucristo y por sus hermanos. Uno de estos tiernos niños es Tarsicio. Ante tanta inocencia y ternura exclama lleno de emoción el anciano Sixto: ” ¿Tú también, hijo mío?”, recibiendo por respuesta: “¿Y por qué no, Padre?, nadie sospechará de mis pocos años”. Ante tan intrépida fe, el anciano no duda, toma con mano temblorosa las Hostias Consagradas y las coloca con gran devoción en un relicario, luego las entrega al pequeño Tarsicio, de apenas once años, con esta recomendación: “Cuídalas bien, hijo mío”. “Descuide, Padre, que antes pasarán por mi cadáver que nadie ose tocarlas”, exclamó el niño.

Los paganos encontraron a Tarsicio caminando por la Vía Apia de Roma, y notando que algo llevaba (era la hostia consagrada), le preguntaron qué era; el niño no quería arrojar las perlas a los puercos y se negó a responder, por lo los paganos lo apedrearon y apalearon hasta que exhaló el último suspiro, pero no pudieron encontrar el sacramento de Cristo ni en sus manos, ni en sus vestidos. Los cristianos recogieron el cuerpo del mártir y le dieron honrosa sepultura en el cementerio de Calixto. Desde entonces, el frío mármol guarda aquellas sagradas reliquias sobre las que escribió San Dámaso, “queriendo a San Tarsicio almas brutales de Cristo el sacramento arrebatar, su tierna vida prefirió entregar, antes que los Misterios celestiales”.

MENSAJE A LOS MONAGUILLOS

El Papa Benedicto XVI decía a los monaguillos: “Escucha siempre con confianza la voz de Jesús. La vocación de cada uno es diversa, pero Cristo desea hacer amistad con todos, como hizo con Simón, al que llamó Pedro, con Andrés, Santiago, Juan y los demás Apóstoles. Ha dado su palabra y sigue dándola, para que conozcan la verdad, para que sepan cómo están verdaderamente las cosas para el hombre y, por tanto, para que sepan cómo se debe vivir, cómo se debe afrontar la vida para que sea auténtica. Así, puedan ser sus discípulos y apóstoles, cada uno a su modo”.

En la Iglesia hay espacios de participación para todos. Se ve mal cuando en las parroquias callan públicamente a los niños. Nos olvidamos que ante Dios tenemos que presentar con nuestra individualidad marcada por las etapas de la vida.

No solo prohíben la bulla de los niños, sino también a los ancianos que se quedan dormidos. Porque no permitir que los niños con sus inquietudes y bullicios entonen las alabanzas al Señor; lo mismo los ancianos con sus cansancios y dolores. Dios acoge con agrado nuestra oración que sale del corazón, y la Iglesia es la gran familia de Dios donde hay para hombres y mujeres, niños y ancianos, santos y pecadores.

Queridos monaguillos, en realidad, vosotros ya sois apóstoles de Jesús. Cuando participáis en la liturgia realizando vuestro servicio del altar, dais a todos un testimonio. Vuestra actitud de recogimiento, vuestra devoción, que brota del corazón y se expresa en los gestos, en el canto, en las respuestas: si lo hacéis como se debe, y no distraídamente, de cualquier modo, entonces vuestro testimonio llega a los hombres.

El Papa Francisco fiel a su estilo dice a los acólitos: “vosotros, queridos monaguillos, cuánto más cercanos estéis al altar, más os recordaréis de dialogar con Jesús en la oración de cada día, más os nutriréis con la Palabra y el Cuerpo del Señor y estaréis más capacitados para ir hacia el prójimo llevándoles como don lo que habéis recibido, entregando a su vez con entusiasmo la alegría que se os ha dado”.

FELIZ ANIVERSARIO MONAGUILLOS DE LA ARQUIDIOCESIS DE TRUJILLO

Al escribir estas líneas me viene a la mente el recuerdo del viacrucis arquidiocesano, Corpus Christi y la reciente visita del Santo Padre a Trujillo; en la cual los monaguillos de nuestras parroquias tuvieron roles importantes. Dios cuide a estos pequeños; que su servicio en el altar repercuta positivamente en su vida personal.

Estimados monaguillos no caigan en la rutina, todo su servicio realicen con amor y plena conciencia; entonces podrán ser verdaderamente apóstoles del Señor y dar frutos en su vida familiar, en sus estudios y ser líderes del bien. Así podrán llevar el amor que reciben en la liturgia a los que sufren el abandono y la soledad, a los que viven en la periferia existencial.

Tu servicio en la Iglesia es sumamente importante: “El acólito ocupa un lugar privilegiado en las celebraciones litúrgicas. Quien sirve en la Misa, se presenta a una comunidad. Experimenta de cerca que en cada acto litúrgico a Jesucristo presente y obrante. Jesús está presente cuando la comunidad se reúne para orar y dar gloria a Dios. Jesús está presente en las palabras de las Sagradas Escrituras. Jesús está presente sobre todo en la Eucaristía en los signos de pan y del vino. Él actúa por medio del sacerdote que in persona Christi celebra la Santa Misa y administra los Sacramentos” Juan Pablo II, 02 de agosto de 2001.

Dios cuide a todos los monaguillos, que ellos puedan crecer en estatura y sabiduría ante los ojos Dios y de los hombres. FELIZ ANIVERSARIO ESTIMADOS MONAGUILLOS.

 

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