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La historia deuteronomista
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La historia deuteronomista

1. La historia deuteronomista

El Antiguo Testamento contiene cinco secciones: Pentateuco, Libros históricos, Poéticos, Sapienciales y Proféticos. La “Historia deuteronomista”, a la que pertenecen Josué, Jueces, los dos libros de Samuel y los dos libros de Reyes, es la primera sección de los Libros históricos.

El biblista alemán Martin Noth en 1942 afirmó que los libros indicados constituyen un proyecto historiográfico nacido alrededor del exilio babilónico el año 587 a.C., en torno a una escuela llamada deuteronomista. La destrucción de Jerusalén y el exilio parecen contradecir a Dios. Surge la pregunta: ¿Por qué el Pueblo perdió la Tierra que Dios le dio? La escuela responde narrando la conquista de la Tierra por Josué (libro de Josué), hasta que el pueblo la pierde, por su alejamiento de Dios y de su Ley (2 libro de Reyes). La fidelidad de Dios es luz para reflexionar los hechos.

Los autores armaron un relato de acuerdo con los temas de la teología deuteronomista: la promesa y la fidelidad de Dios, la elección de un pueblo y la alianza con él, la entrega de una tierra, la ley que indica el camino de la vida, y la teoría de la retribución, basada en el binomio delito-castigo, fidelidad a la alianza-premio. Cuando Israel fue fiel, tuvo paz; cuando incumplió, fue vencido por sus enemigos y perdió la tierra que Dios le dio (cf. Jue 2,11-19).

El canon hebreo llama a estos libros “Profetas anteriores”, en contraposición a los Posteriores (Isaías, Jeremías, Ezequiel y los 12 Profetas), por la presencia de Samuel, Natán, Gad, Elías, Eliseo, Isaías, Hulda, etc. Y por mostrar una visión de la historia de la humanidad y de Israel cuyo sentido y orientación dependen de Dios, que la hace historia profética y de salvación.

2. El libro de Josué

Será el primer libro de nuestro estudio. Su personaje central es Josué (Yhwh es salvación). Acompañó siempre a Moisés, fue testigo del fin de su vida, le sucedió como guía, y Dios dio la Tierra prometida a su pueblo a través de él. Los Padres de la Iglesia vieron en Josué una prefigura de Jesús. Su nombre significa “Salvador”. El paso del Jordán y la entrada en la Tierra es tipo del Bautismo que nos da a los cristianos acceso a la tierra definitiva. La conquista y reparto prefiguran la victoria y la expansión de la Iglesia.

El libro podemos leerlo en tres partes: 1ª) Conquista de la Tierra Prometida (cap. 1-12); 2ª) Reparto del territorio entre las tribus (cap. 13-21); 3º Fin de Josué, su último discurso y asamblea de Siquén (cap. 22-24).

El contenido espiritual de Josué es muy rico. Entre tantos temas de reflexión destacamos: la Iglesia es el pueblo de Dios en camino hacia la Patria eterna, guiada por su Señor; el enemigo no deja de atacarla, pero ya está vencido; Dios siempre es fiel y espera de nosotros la misma fidelidad; etc. ¡Descubre la belleza de este libro que Dios nos ha dado para fortalecer y animar nuestra vida de fe! (Por: P. Luis Galindo, OP)

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