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Entre “piercing” y “tatuajes” sociales
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Entre “piercing” y “tatuajes” sociales

(Por: P. Afrodisio Hernández Casero) El “piercing” –en español “perforación”-, o el “Tatuaje” son símbolos, no verbales, que transmiten un mensaje o quieren comunicar algo, bien sea a nivel personal o colectivo. A veces representan una idea, otras un sentimiento y, con frecuencia, una simple moda a la que hay que rendir culto. 

Ni los “piercing”, ni los “tatuajes” son modas inventadas actualmente. Copiamos y adaptamos costumbres de otros pueblos. Basta darse una vuelta por otras culturas (africanas, indígenas, etc.) para comprobar que en este aspecto nos llevan siglos de adelanto.

El sentido de la estética cada cultura lo ha desarrollado a su modo y cada una ha tenido y tiene su “canon de belleza”; así como la forma de expresar sus gustos e ideologías.

En algunos de estos pueblos, el disco o plato en los labios tenía un significado ritual, en el antiguo Egipto, una argolla en el ombligo era señal de realeza; la nariz perforada en algunas tribus era signo de autoridad y prestigio, los collares, abalorios de colores, colgantes, tatuajes en el rostro o cuerpo, estiramiento del cuello o empequeñecimiento de los pies son otras tantas manifestaciones de pertenencia a clases sociales.

Muchas de estas costumbres adquieren sentido cuando nos encarnamos en sus culturas. De forma que lo que en un tiempo podían parecernos gustos extraños, en otros, al hacerlos propios, pueden parecernos atractivos y familiares.

Hoy vivimos en un mundo en el que por los viajes, las emigraciones, la TV, o la prensa se han roto muchas fronteras y debemos convivir personas de distintas culturas.
Esto nos está ayudando a conocernos, a valorarnos y a aceptar las costumbres y valores de cada grupo. Suele decirse que “No se desprecia más que lo que se desconoce” y se valora lo que consideramos más cercano o propio.

Cáritas es un “lugar de encuentro de personas y cultu-ras”, en el que cada uno aporta sus cualidades y muestra sus necesidades, en el que apren-demos a compartir lo que somos y tenemos y compren-demos y respetamos las cos-tumbres que nos diferencian.

La iglesia, a través de Cáritas, no se fija en las dife-rencias, sino en las necesida-des de alguien que es nuestro hermano y que en esta casa común, que es el planeta tierra, busca la forma de subsistir.

Todos somos emigrantes, unos de territorios más o menos cercanos, y todos buscadores de eternidad. Debemos ser solidarios mientras vamos de camino. Todos, también los que más necesitan. (Publicado en Emaús, noviembre 2013)

 

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