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Eduquemos para la vida
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Eduquemos para la vida

(Por: P. Marco Tulio Rivera Jiménez) Nuestra Constitución Política en su Art. 1º dice: “La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado”; se complementa con los artículos del 13º al 21º, que nos hablan de la educación.

 

 

En tal sentido, la educación tiene como finalidad el desarrollo integral de la persona humana. Entendamos así que la educación es un proceso de aprendizaje y enseñanza que se desarrolla a lo largo de toda la vida y que contribuye a la formación integral de la persona y al pleno desarrollo de sus potencialidades.
La educación promueve el conocimiento, el aprendizaje y la práctica de las humanidades, la ciencia, la técnica, las artes y el deporte, que preparan para la vida, el trabajo y fomentan la solidaridad..

Por otro lado, la Ley General de Educación Nº 28044, nos dice: “La educación es un derecho fundamental de la persona y de la sociedad. El Estado garantiza el ejercicio del derecho a una educación integral y de calidad para todos”. Por tanto, este derecho es inherente a la persona que, de ningún modo, admite exclusión alguna del ciudadano peruano.
Sabemos, también, que la educación es un proceso individual y vital, con el cual los seres humanos buscan a través de la vida, garantizar los valores de libertad y autonomía, que los lleva a adquirir un cambio individual y, por tanto, la transformación de la sociedad.

John Dewey escribió: “La educación es una necesidad vital; pues, la diferencia más grande entre las cosas vivientes y las que no, es que las primeras se mantienen a sí mismas a través de la renovación y esta renovación se logra con el apoyo de la educación y de la pedagogía”.

Por todo esto, me dirijo a ustedes, valorada familia educativa: estimado docente, la razón de tu ser son tus estudiantes, guíalos para que desarrollen todas sus potencialidades, actitudes, valores para actuar en los diversos ámbitos de la sociedad.

Apreciado estudiante, no escatimes esfuerzo en tu aprendizaje, obra de modo que merezcas la eternidad a tu propio juicio y a juicio de los demás, que te hagas insustituible, que no merezcas morir. Papá, mamá, acompaña siempre a tu hijo en este proceso de aprendizaje. ¡Tu compañía es vital! No la reduzcas sólo al nivel inicial o primario, acompáñalo también en secundaria; es tanto o más importante que los anteriores niveles. A todos, les deseo un feliz año académico. (Publicado en Emaús, marzo 2014)

 

 

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