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Coronada “Madre de la Misericordia y de la Esperanza”
El sumo pontífice el Papa Francisco visitó la ciudad de Trujillo el 20 de Enero del 2018.
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Coronada “Madre de la Misericordia y de la Esperanza”

Por: Pbro. Ricardo Angulo Bazauri

(Colaborador)

No cabe duda que uno de los momentos más emotivos de la visita del Santo Padre a nuestra ciudad fue cuando, pronunciando su discurso ante una plaza llena de fieles ávidos de escuchar sus palabras, dijo: “Sé del amor que le tienen a la Inmaculada Virgen de la Puerta de Otuzco que hoy junto a ustedes, quiero declarar: Virgen de la Puerta, «Madre de Misericordia y de la Esperanza»”.

El intenso y prolongado aplauso que resonó en esos momentos expresó de manera contundente el agradecimiento de miles de devotos que esperaban con ansias este hermoso gesto del Santo Padre para con una de las devociones más representativas de la piedad mariana en nuestra patria. Era el histórico momento en que la devoción que germinó en la andina ciudad de Otuzco era llevada de las manos del mismo Vicario de Cristo al reconocimiento universal, puesto que a partir de este momento ella es para toda la Iglesia en el mundo entero: “Madre de Misericordia y de la Esperanza”.

Y por si fuera poco, a pesar que las normas establecen que la coronación pontificia sólo se puede conceder una vez; con la autoridad que le viene de ser Sucesor de Pedro, en quien permanece la función que el Señor encomendó singularmente a Pedro y ejerciendo plena y libremente su potestad ordinaria, que es suprema, inmediata y universal en la Iglesia, coronó por segunda vez, con sus propias manos, a la Patrona del Norte del Perú y Reina de la Paz Universal.

Apenas se supo el detalle del programa de la visita pastoral del Santo Padre a nuestra patria, constatamos que el mismo Papa Francisco había elegido a Trujillo para ser la ciudad donde quería realizar el mayor gesto de amor filial a la Madre de Dios, por ello determinó que en nuestra plaza de armas se tenga el encuentro mariano, pero además que éste se debía realizar a los pies de la sagrada imagen de la Virgen de la Puerta.

Haciendo justicia sobre los hechos, se debe reconocer que nuestro Arzobispo es el primero que tomó la iniciativa de promover que la presencia de la Virgencita de la Puerta alcance el mayor homenaje posible que se le pueda dar con ocasión de la visita del Romano Pontífice. Inició personalmente las consultas que posibilitaron el planteamiento de pedir al Santo Padre que la corone canónicamente y le dé un título que una para siempre el Magisterio del Papa Francisco y su visita al Perú.

Las voces de los hijos de la Mamita de la Puerta se sumaron inmediatamente a esta iniciativa, llegan al Arzobispado las peticiones del Párroco, de la Hermandad de la Virgen de la Puerta y del Alcalde de Otuzco, del Gobernador Regional y de muchísimos fieles que van plastificando un bello testimonio de lo que en la Iglesia se llama “sensus fidei”, que no es otra cosa que el querer de Dios manifestado en la comunión de voluntades, de mente y corazones de los pastores y de los fieles, que juntos comulgan en un mismo sentir: pedir este homenaje para su Madre Santísima.

El 2 de noviembre de 2017 el Congreso de la República, acogiendo la moción presentada por la congresista Gloria Montenegro y representantes de todas las bancadas, acuerda expresar su adhesión y respaldo a esta solicitud; además pide al Arzobispo Metropolitano de Trujillo y primer vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana que realice las gestiones correspondientes ante la Santa Sede.

Este bello propósito alcanza consistencia cuando nuestro Arzobispo, en su condición de pastor y responsable de nuestra Iglesia local, se dirige al Santo Padre mediante carta del 23 de Noviembre, expresándole que: “he consultado al Consejo Episcopal y al Clero de esta Arquidiócesis, encontrando unanimidad respecto a la conveniencia de solicitarle, Santo Padre, que nos conceda la gracia de Coronar a la Inmaculada Virgen de la Puerta en la celebración mariana que Ud. presidirá en la Plaza de Armas de Trujillo y el honor de proclamarla con el título de “Madre de Misericordia y de Esperanza”.

Con el claro propósito de garantizar que este pedido sea entendido por el Santo Padre en su adecuada trascendencia espiritual y pastoral, Mons. Miguel le pide una cita, la misma que es concedida para el 16 de Diciembre. Ese día, en el despacho del pastor universal se encuentran dos voluntades que, movidas por su ferviente amor a la Madre de Dios, organizan el homenaje de la mayor pleitesía que haya recibido la hoy “Madre de Misericordia y de esperanza”.

Nuestra mente vuelve a la gloriosa tarde del 20 de enero pasado cuando el Santo Padre, desde el corazón de Trujillo, dice: “Esta plaza se transforma así en un santuario a cielo abierto en el que todos queremos dejarnos mirar por la Madre, por su maternal y tierna mirada”, luego también dirá: “En esta plaza se quiere atesorar la memoria de un Pueblo que sabe que María es Madre y no abandona a sus hijos”.

Me permito repetir lo dicho por nuestro querido Papa Francisco “Cómo deseo que esta tierra que tiene a la Madre de la Misericordia y la Esperanza pueda multiplicar y llevar la bondad y la ternura de Dios a cada rincón. Porque, queridos hermanos, no hay mayor medicina para curar tantas heridas que un corazón que sepa de misericordia, que un corazón que sepa tener compasión ante el dolor y la desgracia, ante el error y las ganas de levantarse de muchos y que no saben cómo hacerlo”.

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