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Santo Toribio: misionero y patrono de la Arquidiócesis

toribio 1Por: Dr. José Antonio Benito Universidad Católica Sedes Sapientiae, Lima

Cada 27 de abril celebramos la fiesta en honor a Santo Toribio de Mogrovejo, patrono no sólo de nuestra Arquidiócesis, sino del episcopado peruano y latinoamericano. Él fue, sin duda, un apóstol y pastor peregrino que recorrió más de 40 mil kilómetros construyendo la Iglesia en nuestro Continente.

Patrono de Trujillo

Es profunda la huella dejada por Toribio de Mogrovejo en el territorio del Arzobispado de Trujillo. En la Catedral se conserva un altar levantado por la Cofradía del Santísimo con una pintura mural del Santo, en la que reza: "El Beato Don Toribio Alfonso Mogrovejo, natural de Mallorga, Arzobispo de Lima, luz clarísima del Perú, escudo fuerte de la fe, defensor acérrimo de la inmunidad eclesiástica, admirable en el amor de Dios, en la caridad con el prójimo, en la prudencia del gobierno, en la constancia y sufrimiento en las adversidades, maravilloso en los milagros y virtudes. Murió en la ciudad de Saña a 23 de marzo de 1606, de edad de 68 y de Arzobispo 25. Beatifícolo nuestro muy Santo Padre Inocencio XI con rito solemne a 28 del mes de junio del año del Señor de 1679. Dedícale este altar la esclavitud del Santísimo Sacramento en su fiesta anual, a 13 de julio de 1681".

Acogiendo el sentir popular, Mons. Baltasar Jaime Martínez Compañón lo proclamó patrono de Trujillo el 19 de diciembre de 1789 en razón de "su admirable santidad y virtudes y porque designado por Dios para gobernar esta diócesis antes de que se desmembrase del Arzobispado de Lima, llenó con tan fervorosa caridad y celo las partes de su apostólico ministerio y oficio, recorriéndolo personalmente dos veces, no hubo en sus valles, sierras, ni montañas lugar alguno por pequeño, distante y áspero que fuere a donde no llegase y que no ilustrase con su presencia, doctrina, sudores y santos ejemplos y por haberla constituido y hecho patria suya, acabando la preciosa carrera de sus días en la ciudad de Zaña en donde falleció y finalmente para que al paso que por medio se rinda al Santo el distinguido culto que por tantos títulos le es debido se arraigara y avivara más en el ánimo de los suplicantes y de su posteridad la devoción hacia él y la confianza de su patrocinio y protección, dedicó el 27 de abril como fiesta de primera clase, celebrando la octava, con la "obligación de oír misa y abstenerse de las obras serviles el día primero de dicha fiesta toda suerte de gentes sin distinción...perpetuamente para españoles como para indios y demás castas de ambos sexos del obispado concediendo...indulgencia plenaria a todos” .

toribio 2Patrono del Episcopado Latinoamericano

En 1942, Víctor Andrés Belaúnde decía de nuestro patrono: "Providencialmente apareció en la historia del Perú la egregia figura de Toribio de Mogrovejo. Elegido entre los seglares piadosos de elevada cultura, su elevación al episcopado tuvo los caracteres de un llama-miento excepcional, al cual él supo corres-ponder con la entrega y la oblación absoluta de un apóstol. Para su importante misión tuvo sobre todo Santo Toribio un sentido heroico de la vida, común a la élite española de su tiempo y además del sello de verdadera autoridad, y de la inspiración de una auténtica cultura teológica y jurídica, ese quid divinum que diferencia a los santos de los mortales. Y como feliz culmi-nación de todas estas raras prendas, poseyó la visión amplia y profunda de la enorme misión que el Papado y la Monarquía le confiaban. Pocas veces un hombre estuvo más preparado moralmente y mejor apercibido para llevar a cabo un glorioso destino (…) Santo Toribio fue el paradigma del pastor ambulante" .

Es por ello que, Juan Pablo II lo declaró patrono del episcopado latinoamericano el 10 mayo de 1983. El Papa Francisco también dijo de él que “apostó, mientras fue arzobispo de Lima, a comprender al pueblo yendo a cada rincón del territorio que llegaba hasta la capitanía de Chile. Apostó a comprender el alma de su pueblo desde la autoridad moral de hacerse cargo”.

Reseña histórica

Nacido en Mayorga (Valladolid-España) en 1538 y fallecido en Zaña (Perú) en 1606. Tras la muerte del primer arzobispo de Lima, Jerónimo de Loayza, fue elegido arzobispo a los 39 años de edad y debió interrumpir sus estudios de doctorado en derecho civil y canónico por la Universidad de Salamanca al ser nombrado juez inquisidor de Granada. Sin pasar por ningún seminario, fue ordenado diácono, sacerdote y obispo en pocos meses. Llega al Perú, donde desde el 1581 acomete la aventura de ser pastor de una de las diócesis más grandes del mundo, cuyo territorio se extendía del Océano Pacifico a la selva de la Amazonía y a los valles inaccesibles de los Andes.
Toribio se puso manos a la obra construyendo la Iglesia, que él denominaba “la nueva cristiandad de las Indias”. Convocó trece sínodos diocesanos, tres concilios provinciales, con sus instrumentos catequéticos como el Catecismo trilingüe (en castellano, quechua y aymara) -primer libro publicado en América del Sur-. Numerosas Visitas pastorales, en las que llegó a cada pueblo recorriendo más de cuarenta mil kilómetros.

Este gran misionero indica que, en un mundo multicultural y multiétnico, la fe cristiana induce al encuentro y al diálogo, a la pasión para que la verdad de Cristo sea conocida como respuesta a la exigencia de infinito que constituye el corazón de cada hombre. Como otro Cristo, se hizo servidor de todos apostando por un mundo de verdad, libertad y hermandad. Su vida de contemplativo en la acción fructificó en santos como Rosa de Lima, Martín de Porres, instituciones como el Seminario o el Convento de Santa Clara, organizaciones como nuevas cofradías, parroquias, poblados, leyes y costumbres del nuevo Perú.

“El profundo espíritu misionero de santo Toribio se pone de manifiesto en algunos detalles significativos, como su esfuerzo por aprender diversas lenguas, con el fin de predicar personalmente a todos los que estaban encomendados a sus cuidados pastorales. Pero era también una muestra del respeto por la dignidad de toda persona humana, cualquiera que fuere su condición, en la que trataba de suscitar siempre la dicha de sentirse verdadero hijo de Dios”, afirmó Benedicto XVI en su Carta para el Congreso Internacional de Lima (27 de abril de 2006).

Recoge su primer biógrafo, León Pinelo, que a la semana de su muerte, fue enterrado en la iglesia parroquial de Zaña. Un enorme gentío acude para rezar ante sus restos mortales y proveerse de alguna reliquia. A solicitud de su hermana Grimanesa, se traslada su cuerpo a Lima por tierra en un trayecto que duró 80 días. Los casi 590 kilómetros se cubren en cuatro etapas: Zaña-Trujillo, Trujillo-Chimbote, Chimbote-Pativilca, Pativilca-Lima. Su cuerpo llegó a Lima el 26 de abril de 1607.

toribio 3Vinculación con Trujillo

Son numerosas las conexiones de Trujillo con Santo Toribio. En primer lugar, la mantenida con los miembros del Cabildo Capitular que fueron obispos de Trujillo: Carlos Marcelo Corne y Andrés García de Zurita. En segundo lugar, las visitas del Santo a esta tierra. En febrero de 1589 visitó fugazmente la provincia de Trujillo. La segunda gira, desde 1593 a 1598, recorre 7.500 kilómetros visitando las Ancash, Trujillo, Lambayeque, Cajamarca, Chachapoyas, Moyobamba.

De las mil y una penalidades sufridas, algo se deja traslucir en su carta al Rey Felipe II, escrita desde Trujillo, el 10 de marzo de 1594: "sin atender a más que al servicio de Nuestro Señor [...] visitando mis ovejas y confirmando y ejerciendo el oficio Pontifical por caminos muy trabajosos y fragosos, con fríos y calores, y ríos y aguas, no perdonando ningún trabajo, habiendo andado más de tres mil leguas y confirmado quinientas mil ánimas, y distribuyendo mi renta a pobres con ánimo de hacer lo mismo si mucha más tuviera, aborreciendo el atesorar hacienda". Recoge Vidal Guitarte Izquierdo que, en el marco de esta visita, el 1 de enero de 1594, el agustino Luis López de Solís, salmantino de nacimiento, catedrático en San Marcos y con fama de santo, fue consagrado en Trujillo, el 1 de enero de 1594, por Santo Toribio. El acontecimiento tuvo lugar en la otrora iglesia de San Agustín, hoy templo de San Francisco .

La Tercera Visita (1601-1606) comenzó el 8 de agosto de 1601. Recorrió las Provincias de Canta, Huarochirí, Yauyos, Cañete y nuevamente Ica. Luego retrocede y entra en los actuales Departamentos de Junín y Huánuco, volviendo a la costa por Cajatambo y Chancay. Tras descansar en Lima, reinició su Visita Pastoral el 12 de enero de 1605. Recorre las provincias de Chancay y Barranca y, siguiendo el curso del río Pativilca, visita algunos distritos de Cajatambo; de aquí pasa al callejón de Huaylas y, bajando a la costa por Casma, se dirige al norte hacia los valles de Pacasmayo y Chiclayo.

Testigo de esta visita será Juan de Cáceres Farfán, ayudante de Sargento Mayor, de Jerez de la Frontera, tal como informa en el proceso de beatificación de 1631: "Le conoció y comunicó en Trujillo, donde fue teniente del Valle de Churibal, Guaman, Saña y Cahor y le habló muchas veces familiarmente y se hospedó en su casa y lo fue acompañando en toda la jurisdicción de Trujillo y por tiempo de más de diez y doce días andando visitando. Y cayendo en una ladera, llegó este testigo a asirle de la mano, y le dijo el dicho arzobispo que el demonio le debía de haber hecho caer, porque no fuese en busca de los dichos indios. Y, sin embargo, de todo bajaron y llegaron hechos pedazos de cansados y este testigo bien arrepentido de haber bajado por parte tan peligrosa por donde no se podía andar a caballo ni con carneros. Y así dejaron las cabalgaduras en lo alto más de tres leguas. Y el dicho arzobispo, con mucha alegría y la boca llena de risa, sin comer bocado en todo el día, llegó adonde estaban los dichos indios con tres o cuatro hijas y hijo, de más de catorce y quince años, que tenían ya nietos sin bautizar. Y estuvo todo el dicho día allí y una noche, sin tener camas ni qué comer".

toribio3Pasando Guadalupe de Pacasmayo, comenzó Mogrovejo a sentirse mal. Por esta razón sigue hasta Chérrepe y Reque, de donde se encaminó a Zaña, la víspera de su muerte. Le acompaña su escudero Sancho de Ávila, que pronto se ve ayudado de una muchedumbre de españoles, mestizos, indios y negros que ven en el Arzobispo un "Taita", un padre. Anochece en la antigua villa de Santiago de Miraflores. Toribio presiente la agonía en la casa del párroco Juan de Herrera. El médico le advierte de su enfermedad mortal y procura aplacar sus dolores. El Santo de Mogrovejo saca fuerzas de flaqueza y, con sus ojos llenos de luz, exclama: ¡Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la casa del Señor!

Otra vinculación viene dada por los testigos del proceso de beatificación que declaran ser oriundos o moradores de Trujillo. Son el P. Pedro Ruiz Navarro, comendador del convento de Nuestra Señora de la Merced y visitador; Francisco Pacho de Bustamante, cura y vicario de Nuestra Señora de la Concepción de Mochonis; Julián de la Torre y Escobar, Deán y Comisario de Cruzada de Trujillo; Juan de Alfaro, María Alfaro, Francisca Bohórquez, viuda de Juan de Huertas Gutiérrez; Antonio Jurado Palomino, alcalde de Trujillo y protector general de los indios; Juana de Huerta, viuda de Lorenzo de Alderete; Isabel de Ayala, de Chocope, cacica de los de Nunja, viuda de Antonio Faria, notario apostólico; Diego Pereira, carpintero; Francisco Cabrero, canónigo; Dr. D. Matías de Caravantes, arcediano de Trujillo; Lic. Andrés Jerónimo de Silva, canónigo, gobernador y vicario general; Juana de Riveros, labradora; Rafael de Olivito de Guzmán, abogado de la Real Audiencia de Lima, Regidor Perpetuo de Trujillo; Juan Olivito de Guzmán, alcalde ordinario de Trujillo; Francisco Sánchez Nieto, pintor; Juan Carrasco Saenz de Saavedra.

Por último, cabe señalar su relación con los metropolitanos de Trujillo. Además del citado Baltasar Martínez Compañón, cabe mencionar a Gregorio de Molleda , nacido en Lima y seminarista en Trujillo, postulador de la causa en Roma que logró su canonización en 1726 dotó una Misa con sermón el día de Santo Toribio, con un capital de 3.000 pesos con 150 réditos.

Gran trabajo desempeñó también Mons. Carlos García Irigoyen, secretario del III Centenario de Santo Toribio y del Arz. Manuel Tovar, posteriormente obispo de Trujillo, quien escribió seis magníficos tomos sobre Santo Toribio y numerosos artículos, como el célebre "Llegó la fecha memorable" en El Amigo del Clero (23 de marzo de 1906).

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1 En el Archivo Arzobispal de Trujillo - sección “Comunicaciones” K-2-3- se conserva el “Expediente referente a la Declaración del Glorioso Santo Toribio Alfonso Mogrovejo como patrono principal general de la Diócesis de Trujillo: Auto de 19 de diciembre de 1789 del Ilmo. Baltasar Jaime Martínez Compañón, obispo de Trujillo en el que hace la dicha declaración (23 ff) K-2-1 Expediente iniciado por el Ayuntamiento de Trujillo, el Cabildo, Cleros Secular y Regular, Alcaldes y Regidores de los pueblos del Obispado, pidiendo se erija como Patrono Principal de la Diócesis de Trujillo con sus provincias y lugares a STM (44 ff).


2 A. Belaunde. Peruanidad. La evangelización y la formación de la conciencia. La obra de Santo Toribio. En: Fondo del libro del Banco Industrial del Perú, Lima 1983, pp.175-262.


3 En su obra Episcopologio español, 1500-1699: españoles obispos en España, América, Filipinas y otros países (Roma 1994)


Publicación arquidiocesana

PORTADA EMAUS ABRIL 2015

virgen de la puerta

Arzobispado de Trujillo

Trujillo fue elevada a la categoría de Arquidiócesis por el Papa Pío XII, el 23 de mayo de 1943.

Actualmente la jurisdicción de la Arquidiócesis de Trujillo abarca las provincias de Pacasmayo, Otuzco, Santiago de Chuco, Julcán, Ascope, Virú, Gran Chimú, Chepén y Trujillo, en el Departamento de La Libertad.

 


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